"Las palabras son así, disimulan mucho, se van juntando unas con otras, parece como si no supieran adónde quieren ir, y , de pronto, por culpa de dos o tres, o cuatro que salen de repente, simples en si mismas, un pronombre personal, un adverbio, un verbo, un adjetivo, y ya tenemos ahí la conmoción ascendiendo irresistiblemente a la superficie de la piel y de los ojos, rompiendo la compostura de los sentimientos, a veces son los nervios que no pueden aguantar más, han soportado mucho, lo soportaron todo, era como si llevasen una armadura, decimos. La mujer del médico tiene nervios de acero, y resulta que también la mujer del médico está deshecha en lágrimas por obra de un pronombre personal, de un adverbio, de un verbo, de un adjetivo, meras categorias gramaticales, meros designativos, como lo están igualmente las dos mujeres, las otras, pronombres indefinidos, también ellos llorosos, que se abrazan a la de la oración completa, tres gracias desnudas bajo la lluvia que cae..."
"Ensayo sobre la ceguera" de Saramago


















El poder de la palabra, un grandioso ejemplo.
ResponderSuprimirUn beso
Gracias Mientras Leo por venir a visitarme. Un beso
ResponderSuprimirSiempre es un placer pasar por aquí, estoy deseando conocer tu opinión de la obra completa.
ResponderSuprimirUn beso
Me quedan unas poquitas páginas de naaaa...en breve, en breve la reseña..gracias por venir Mientras leo
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